domingo, 5 de julio de 2015

¡32 y embarazada! Edad media del embarazo por países.

La maternidad no me la había planteado nunca antes, pero llegué a los 29 y pensé: “Todos los estudios demuestran que la mejor edad para quedarnos embarazadas es antes de los 30″. En ese momento sentí pánico, pues yo ni me lo había planteado hasta ese momento. Por suerte nosotros lo conseguimos en el primer intento y me quedé antes de los 30, pero la media en España es de 32,2, encabezando el ranking de países.


Sí, la media (basándonos en el ranking realizado en 2012-2013) es de 32 años (seguidos de Irlana, Italia y Luxemburgo). Cada vez tenemos menos tiempo, más obligaciones y decidimos esperar más. Siempre hay algo que nos para, nuestra carrera profesional, querer comprarnos una casa, pagar el coche. Queremos estar preparados económicamente para la llegada del bebé, pero, ¿A qué precio?

No nos damos cuenta de que antiguamente la búsqueda de un hijo se simplificaba a estar casado y poco más. Por supuesto es conveniente poder tener algo que ofrecer, algo a lo que acogerse, porque un hijo supone mucho gasto, pero con un sueldo y un techo donde vivir, es más que suficiente si de verdad queremos convertirnos en padres.

Así fue como me lo planteé yo. Vivía en Londres, ambos teníamos trabajo, pero la familia en España. Aún no habíamos comprado la casa (llevábamos varios años buscando una buena oportunidad). Rubén me decía que quizás deberíamos esperar a volver a España, luego me planteó el comprarnos la casa antes de empezar a buscar al renacuajo. ¿Hasta cuando? Cuando tengamos la casa querremos tener algo pagado, querremos ahorrar más. Si esperamos a volver a “casa” tal vez se nos pase el arroz. El momento es ahora, no luego. Ahora somos jóvenes, tenemos trabajo y un techo donde cobijarnos. ¿Qué más podemos pedir?

Al nene lo esperábamos para Noviembre, y la casa nos llegó en Septiembre. Casualidades de la vida. Esperábamos un chollo, una ganga, algo de segunda mano para reformar. Encontramos un chollazo nuevo a estrenar. Todos nuestros ahorros se nos fueron en la entrada, y Aarón estaba por llegar. Quién sabe si hubiese sido al revés, que hubiésemos buscado primero la casa, al quedarnos sin dinero decidiéramos esperar un par de años más. Quién sabe si tres años más tarde se hubiera convertido en “tarde” para nosotros.

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