domingo, 5 de julio de 2015

¡Al agua patos! Días de piscina en familia.

El domingo nos levantamos temprano para ir a la piscina. Nuestro plan era entrar a la sesión de las 9.30, y disfrutar de los toboganes, olas y playa artificial sin preocuparnos de papillas y biberones. Pero cual fue nuestra sorpresa cuando, llegando a esa hora, había una cola que salía del recinto, y después de una hora esperando, nos dijeron que debido al poco personal en la piscina, no podía entrar más gente.

Nuestro gozo en un pozo, así que como si hubiéramos estado chapoteando (porque el tiempo fue el mismo), nos volvimos a casa y empezamos a preparar la comida. El plan siguió igual, pero con esa pequeña diferencia. Así que ayer martes, y aunque hubiera preferido que el primer baño de Aarón fuera totalmente en familia (que estuviéramos los tres), me lo llevé a la piscina que tengo al lado de casa y lo sumergí. 

Estuvimos unos 45 minutos nadando, jugando, saltando… Tengo ganas de que empecemos las clases baby&mum in the swimming pool, porque así cuando vayamos aprovecharemos más ese tiempo, pero a pesar de no saber qué hacer para enseñarle o sumergirlo,  me lo pasé genial. No sabía si iba a llorar, a aguantar 10 minutos, o cómo reaccionaría. Me encantó.

Además, entre la papilla salada y la de fruta se supone que tiene que hacer la siesta más larga, pero desde que llegamos de españa, no se por qué pero no duerme casi. A una hora de la de fruta todavía no se había dormido, así que la piscina le vino de perlas para dejarlo k.o. al salir. Estaba tan cansadito que no me dejaba ni que lo terminara de vestir.

Pero el día de ayer fue doblemente un logro. Yo todavía no me había puesto en bikini desde antes de dar a luz. Aún tengo mucho que adelgazar (no se si os acordáis de que me hinché como un globo… ) pero ayer fue el día en que me atreví a ir en traje de baño sin pensar en nada más que en mi bebé.

Sexy and Mum
Foto: Pixabay

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