domingo, 5 de julio de 2015

¡El Bebé está ahí!

Así sin más, el bebé no se había ido a ninguna parte. Garbancito seguía con nosotros. No nos lo podíamos creer. Rubén se puso tenso y me dijo muy seriamente que no me hiciera ilusiones. Acababan de decirnos que no habíamos abortado, pero llevábamos dos días creyendo que si. Había fumado, había ido corriendo para no perder el autobús esa misma mañana, no había hecho el más mínimo reposo. Claro, se suponía que había abortado, y lo único que había hecho era llorar. 


Algo denunciable,por supuesto que sí. Pero ¿sabéis qué? A mi me daba igual, estaba feliz. En ese momento era la mujer más feliz de mundo. Garbancito no se había ido a ninguna parte, y pronto sería un meloncete. Después de estar todo un fin de semana pensando que lo había perdido, de pronto me dicen que simplemente había sido un error y que todo iba para adelante, ¿Qué me iba a importar a mi?


Estuve un par de semanas de reposo absoluto. Luego volví a trabajar, pero ya nada volvió a ser lo mismo. Yo estaba aterrorizada por si me volvía a pasar, por lo que ni deporte, ni baile, nada. Largos paseos después de largas jornadas laborales.



Así fueron pasando las semanas. Mi barriga empezaba a notarse bastante, y yo no dejaba de hacerme fotos y mandarlas a mis amigas, a mi madre y a mi hermana. Una vez me dijeron que mientras la barriga fuera creciendo, que no me preocupara porque el bebé estaba bien. Iba pasando el tiempo, y se acercaba la ecografía de las 20 semanas y aún no teníamos el nombre elegido…

Sexy and mum

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