lunes, 6 de julio de 2015

Campamento de verano ¡En inglés! ¿Quién se apunta?

Aún recuerdo el verano del 95 que me fui dos semanas de campamento a Alcocebre. En tienda de campaña para 4 y a pie de playa. Fue una quincena genial en la que hicimos talleres, íbamos con linternas por la noche y hasta tuvimos la noche del terror que resultó ser el día entero del terror. Esas noches de contar historias, de intentar no dormirte por no ser la primera en caer. De bailar, jugar y cantar hasta la saciedad. Esos veranos que se convierten en mágicos y esperas que tus hijos lo vivan igual que tu lo has hecho. 





Y paseándome por Twitter, he visto un perfil muy "guay" (pincha aquí)  y va de eso, de campamentos de verano para nuestros hijos (mi bebé todavía es muy pequeño, pero algún  día se irá de vacaciones el solo a algún campamento), he entrado a su página web a echar un vistazo, y mi sorpresa ha sido mayor al ver que si no todos (porque he pinchado en 6 o 7) hay muchos que son en inglés. 


Una opción totalmente acertada, porque es como mejor se aprende. Se lo pasan pipa con todas las actividades, juegan y se divierten a tope y además con la ventaja de sumirse en una inmersión lingüística total. Es la mejor manera de aprender el idioma.

En el instituto "cateaba" inglés.

Sí, he de confesar que cuando llegué a bachiller se me atravesó de tal manera que era incapaz de recordar ni siquiera lo más básico. Creo que hasta incluso le pillé tirria. Pero por culpa de eso, o gracias a eso, tuve que coger a una profesora particular de inglés porque sino iba a aprobar en la vida y no podría hacer selectividad. Una de las mejores inversiones que he hecho en toda mi vida, pues ella me enseñó y me hizo comprender esta "maldita" lengua. A partir de ahí empecé a ser capaz de ver series y películas en versión original, y lo que son las casualidades de la vida, conseguí una beca de inmersión lingüística para irme a estudiar 3 semanas al extranjero.
 

Ese viaje marcó un antes y un después en mi vida con respecto al inglés. A partir de ahí fue becada para hacer otros cursos pero estos eran intensos y en universidades españolas. Consistían en 8 horas lectivas diarias y conversación con nativos en desayunos, comidas, cenas y excursiones. Desde entonces tengo claro que la mejor opción para aprender un idioma extranjero es, sin duda alguna, una completa inmersión lingüística.

Así que dicho todo esto y después de contaros mi experiencia, os recomiendo 100% que si tenéis pequeños revoltosos por vuestros hogares en edades para ser enviados a campamentos de verano,¡ no lo dudéis ni un minuto y visitad esta página para encontrar el vuestro! (hay para todos los bolsillos, yo he encontrado uno incluso por 380 euros dos semanas, y creedme, está regalado.)

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