domingo, 5 de julio de 2015

El supuesto Aborto

Por supuesto que no queríamos verlo. ¿Para qué? Lo único que ibamos a ganar era tener un peor recuerdo de aquel fatídico 9 de mayo de 2014. Tan solo dos días depués de ver a nuestro garbancito tan tranquilamente balanceándose en mi barriguita. Y en ese cubículo frío y oscuro nos dijeron que habíamos perdido al bebé. Allí estábamos, Ruben, Carmen y yo, llorando, y yo lloraba  desconsoladamente. 

Antes de abandonar la sala, nos remitieron a la “early pregnaincy unit” para el día siguiente a primera hora. Camino a casa fue devastador. Lo primero que hice fue quitar la foto del facebook, y comunicárselo a mi familia. No podía dejar de llorar, no podía dejar de pensar en nuestro garbancito. Nunca hubiera imaginado lo mucho que se podía querer a un bebé cuando tan solo tiene 12 semanas dentro de ti, cuando ni siquiera ha nacido.

 

La visita del día siguiente fue rápida. No hacían ecografías los sábados, por lo que después de darme información sobre el aborto y grupos de de apoyo para mujeres que han perdido a sus bebés, nos pidieron que volviésemos al día siguiente a las 10 de la mañana para hacerme la ecografía y ver si quedaba algún resto, ya que de ser así tendrían que hacerme una limpieza más profunda.
Pasé el sábado entero llorando. Fumé como un carretero, y no nos emborrachamos no se ni siquiera por qué no lo hicimos. Alguien en la casa dijo; “bueno, es hora de un ron cola, ¿No?”, a lo que yo respondí que a la semana siguiente sin falta.

Por la tarde-noche me fui a duchar, pero estaba Carmen en el baño. Sentada en la bañera le decía lo increíble que me parecía todo. Tan solo dos días antes estaba viendo a garbancito en la pantalla moviéndose sin parar, balanceándose, y de repente, nada. Se había esfumado. Y en un momento, entre tímidas lágrimas le dije: “¿Sabes? Se que es completamente imposible, porque garbancito se ha ido, y lo se, pero hay algo dentro de mi que me dice que no se ha ido. Aunque sea solo un 1% de probabilidad. A mi no me han hecho ninguna ecografía, yo no he visto que  no queda nada, y hasta que no lo vea, no me voy a quedar convencida.”

La noche la pasé fatal, y empecé a leer todos los trípticos que me habían dado para superar el aborto. En uno de ellos ponía  que era bueno escribirlo, y hacer como si fuese una carta dirigida al bebé perdido. Cogí papel y boli y me puse manos a la obra, pero no hizo más que darme muchas más ganas de llorar, y no dormir.

Al día siguiente fuimos al hospital. Se me hacía tan duro volver allí. Pensaba que me moría, y quería que acabara cuanto antes para marcharnos a casa. No tardaron en llamarnos, y cuando empezó la ecografía, después de contarle a la enfermera lo que nos había pasado, se detuvo ante la pantalla del ecógrafo y nos dijo, “¡Pero el bebé está ahí!” 

Sexy and mum

La ecografía de las 12 semanas y un aborto

1 comentario:

  1. Qué miedo! no? Desde luego, hay gente que no debería estar donde está. pero, dónde fue eso? Es verdad? Madre mia. Yo ahora estoy de 23 semanas y solo de pensar que me pueda pasar algo así... Cómo puede alguien decir algo así? y luego te dijeron que el bebé estaba ahí? Por lo que veo al final todo fue bien, pero... madre mia!

    ResponderEliminar