domingo, 5 de julio de 2015

Las primeras patadas

Iban pasando las semanas, mi barriguita iba creciendo y yo cada vez estaba más feliz. En la semana 19-20 empecé a notarlo. Empezaba a moverse cada vez con más fuerza, y a cuanto más se movía más feliz estaba yo. Es una sensación única. Tienes una vida dentro de ti, tu la has creado. Es tan mágico que no lo cambiaría por nada.

 Madre mía, mi mundo había cambiado tanto. Mi forma de pensar, mi forma de vivir la vida. La forma de afrontar las cosas, lo maravilloso que me parecía todo lo que estaba viviendo.
Rubén estaba deseando notarlo, pero era demasiado temprano, y no fue hasta la semana 23 cuando el lo notó por primera vez. Se  emocionó cuando sintió la primera patada. Me miró y me preguntó: “¿Era eso? ¿Se ha movido?”. Estaba notando por primera vez a nuestro pequeñín. Todo era tan especial.


Por las noches se movía más y más, y yo empezaba a estar más molesta a la hora de dormir, pero después de todo lo que había pasado, me daba igual. No me importaba no dormir, no me importaba que estuviese todo el rato moviéndose, sabía que estaba ahí, y con eso me sobraba.

En realidad estaba teniendo un buen embarazo. Apenas tuve nauseas, no me molestaban los olores… Además me dejé de fumar, lo cual solo pasé mal los tres primeros días, el resto, fue pan comido.  Y pronto íbamos a hacer la ecografía en 3D y podríamos verle la carita… ¡Qué poco faltaba!

Sexy and mum

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