domingo, 5 de julio de 2015

Semana 40 y aún embarazada

Ansiaba dar a luz cuanto antes. De verdad pensaba que iba a adelantarme, porque tenía tanta barriga que en cualquier momento iba a explotar. Incluso cruzando un paso de peatones paró un autobús para preguntarme si llevaba dos. Pero no, llegó la semana 40 y Aarón seguía ahí.

Una semana difícil. La peor de todo el embarazo. apenas podía subir las piernas, daba caminatas de 4 horas y como si nada. Dormía cada vez menos, y solo quería llorar.

Pasaban los días, y yo no hacía más que repetir “hoy es el día, hoy me pongo de parto”. Rubén se iba nervioso a trabajar, y cada dos por tres miraba el movil. 40 +1, 40+2, 40+3, 40+4, 40+5..
Semana 40+ 6. Eran las 11 de la mañana cuando me hacía pis que no me aguantaba. Termino y cuando me levanto para vestirme, mancho el wc. ¿Y eso? No sabía si era el tapón mucoso o que había roto aguas. Saco una foto, se la envío a mi amiga la ginecóloga y le pregunto: “¿Tapón mucoso o he roto aguas?”

“Has roto aguas. Vístete y vete al hospital” 


¡He roto aguas, he roto aguas! Chillaba de alegría por casa. Pensaba que cuando llegara el momento iba a ponerme muy muy nerviosa, porque acostumbro a ser muy nerviosa, sin embargo, lo único que sentía era felicidad. Llamé a Rubén y le dije que sin prisa, porque aún iba a ducharme y prepararme, que se viniera, que había roto aguas.

De camino al hospital yo seguía con mi rutina de enviar vídeos a mis amigas  familia contándoles que nos íbamos “¡a parir, a parir!”.

Llegamos al hospital y en la primera recepción dije lo que pasaba, y me mandaron a otra. Allí les expliqué todo con detalle y avisé que quería epidural (en las clases a la preparación al parto nos dijeron que fuera lo primero que dijéramos si así lo queríamos) y que quería donar el cordón umbilical. 

Sexy and Mum

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