domingo, 5 de julio de 2015

Sus primeros dientes y mi bebé se hace mayor.

Digamos que la media está entre los 4 - 6 meses. Si, lo se, muchos bebés de su edad tienen ya los dos de abajo y los dos de arriba. También se que no se debe comparar, que cada uno va a su ritmo, pero no lo puedo evitar. Le están empezando a salir los dos dientes de abajo. Tiene dos graciosas rayas y si le tocas se nota algo afilado asomando por ahí.

Ahora ya si que deja de ser un bebé. (Claro, el mes que viene ya me está pidiendo dinero para irse a la discoteca, como es algo lógico, modo dramática on). Todo el mundo me dice que hace mucha gracia, porque lo ves gatear como si de un entrenamiento a las olimpiadas se tratase, lo ves poniéndose de pie y andar sujetándose a cualquier cosa, lo ves parlotear… y todo ello sin un diente ni medio. Y como parece mayor de lo que es (solo tiene 7 meses y 6 días) pero no le asoman los dientecitos todavía….

Ayer vino un amigo que tiene un hijo un año mayor que el nuestro. Vino porque le hice un par de sesiones de fotos al nene y le preparé un fotoalbum para regalárselo. Viéndolo comentábamos cómo pasa el tiempo de rápido y sin darnos cuenta. Parecía que fuera la semana pasada cuando fuimos a ver al recién nacido, y ahora estábamos los tres en el jardín viendo fotos de nuestros pequeños.

Aarón nunca fue un bebé pequeñito. Siempre ha sido grande (que no gordo, aunque los bebés no son gordos) y para ser sincera, muchas veces veo bebés que tienen 3 o 4 meses que son más pequeños que mi pequeñín cuando nació. Claro, así estaba, que no había manera de salir y tuvieron que sacarlo con los forceps.

Bueno, y con todo esto lo que quiero decir es que pasa el tiempo y no nos damos cuenta. Por eso, me encanta pasar todo el tiempo que puedo con mi bebé, porque sino llegará el día en que me de cuenta que está en la universidad y nunca tuve tiempo de jugar con el, de abrazarlo, de acunarlo (he ahí de cuando decidí cogerlo en brazos simplemente porque me apetecía y no solo para darle bibe, sacarle aires o urgencias así.), de besuquearlo, y de llevarlo a jugar a todos los soft plays del mundo y de estar con el.

Esta mañana, como ya es mayor, he empezado un taller de lectura para mayores. Acostumbraba a leerle los libros de bebés. La escena era tal: los dos sentados en el sofá, bien uno al lado del otro o bien uno encima del otro, lo que viene siendo aarón en mi regazo (porque sino le aplastaría y no le dejaría ver el libro), y con  uno de sus libros. Otras veces es el solo quien se los lee, el de tapa dura con un títere en la portada, que además le encanta. Pero hoy, como decía, hemos empezado con lectura más seria.

Con un libro que me regaló una chica de aquí, el cual había escrito ella y publicado recientemente, hemos empezado los dos, mano a mano, a leerlo. El objetivo no es otro que, por un lado, esté atento y sentado escuchándome, y por otro, que ambos aprendamos vocabulario y lo interioricemos. No se si será de mucha utilidad para el, pero no creo que sea malo, así que nuestra rutina por las mañanas después de desayunar va a ser esa. A ver qué tal.

Sexy and Mum
Foto: Pixabay


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