domingo, 5 de julio de 2015

Un largo “kit-kat” y la ecografía en 3D.

Pues si, así es. Después de dos semanas, vuelvo con muchas cositas que contaros. Voy a intentar resumir lo máximo que pueda el final de mi embarazo para así contaros cuanto antes la alucinante nueva vida de mamá, que como podéis ver, a veces te roba más tiempo del que esperabas. Al poco tiempo de empezar a notar las patadas, mi hermana vino de visita, estuvimos paseando, pateándonos Londres, y como no, fuimos a la ecografía en 3D.


Fue alucinante, íbamos a ver de nuevo a nuestro pichurrín, y mi hermana iba a verlo por primera vez en movimiento (las fotos ya las había visto, claro).

Al levantarme preparé un buen desayuno para que Aarón se empezara a mover y que se dejara ver y además guardé un poco de chocolate para justo antes de llegar. Ahí estábamos, Rubén, mi hermana, Carmen y yo. Expectantes por ver la carita de nuestro bebé.

Sentada sobre la camilla, y con varias pantallas, ahí estaba él.  Tan guapo como su padre. Tenía sus morritos y su nariz, aunque todo el mundo cuando lo contaba me decía que “no me flipara, que en esas ecografías todos salían igual”. En fin, habría que esperar al parto para saber si era o no así.
Todo había salido a pedir de boca, así que después nos fuimos a Camden Town a comer y al Shark a tomar un café. Resumiendo el día en una palabra, MARAVILLOSO.

Sexy and mum

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