domingo, 20 de septiembre de 2015

10 meses de amor, felicidad y ternura. 10 meses de ti



Nunca quise ser madre, ya lo he dicho en alguna ocasión. Mi instinto maternal dormía profundamente y por más que estuve en contacto con bebés y niños en uno de mis trabajos temporales que tuve durante la carrera, el único título que quería atribuirme era el de tía.  Pero una mañana de agosto del 2013 me desperté pensando en lo que sería tener un bebé. Me desperté deseando quedarme embarazada. ¡¿Embarazada yo?!

Maternidad deseada y amor infinito. Un bebé, tu bebé, te da la vida
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Sí. Quería quedarme embarazada, pero había sido tan grande mi “rechazo” a la maternidad que incluso me avergonzaba admitirlo, y mucho más decirlo en voz alta. Un día se lo dije a mi novio, y poco a poco me lo iba creyendo un poco. La posibilidad de ser mamá se asomaba delante de mí, y entonces llegaron preguntas estúpidas. Me planteaba cosas tan surrealistas como el hecho de por qué sentía esa necesidad, si al fin y al cabo, un bebé lo único que hacía era comer, cagar y dormir. Si, tal cual me lo planteaba. ¿Por qué quería buscarme esa responsabilidad?  Si total, un bebé no hace nada. Pasé por muchas etapas e iba a días. Hoy quería ser mamá, mañana ni de broma quería quedarme embarazada y pasado ya veríamos. 



A veces veía embarazadas por la calle y se despertaba un sentimiento de ternura hacia ellas que no podía explicar. Nunca había sentido eso. Nunca quise estar en ese grupo, y de pronto, todo lo que había esperado se venía abajo. Esa fachada anti-hijos se venía abajo de un plumazo. Decirlo en voz alta me ayudaba a asimilarlo, pero sobre todo me ayudaba a aclarar mis ideas. 

Y entonces empecé a pensar en todo lo que había que cambiar. Si me quería quedar embarazada, tenía que dejar de fumar, cuidar más mi alimentación ¡y un sinfín de cosas! OMG! Teníamos que pensar en tantas cosas... la casa, porque no íbamos a traer a un bebé al mundo en una casa compartida (compartida con 5 más, 7 en total y con el bebé seríamos 8). Y la baja por maternidad, el hospital, el parto, la familia.

Besos y abrazos. Noches en vela planeando nuestro futuro. Y ese futuro que sin saberlo estaba tan próximo. El embarazo llegó y pasó rapidísimo. Y nuestro bebé llegó a nuestros brazos un 19 de Noviembre. 10 meses han pasado, y algo más de dos años desde que empezamos a plantearnos la idea de ser papás. Y sí, hay tantas cosas maravillosas que te aporta la maternidad, que jamás hubiera imaginado lo increíblemente feliz que te puede hacer un bebé. 

Y ahora, 10 meses después, a esa pregunta tan estúpida, “¿Para qué quiero un bebé si solo come, caga y duerme?” puedo responderla de la manera más simple que jamás hubiera imaginado; Un bebé no solo come, caga y duerme. Un bebé te da la vida, felicidad, y te sorprende día a día. A veces llora de más, otras se mancha como si no llevase pañal y tienes que estar constantemente pendiente de el. Pero es la cosa más bonita que te puede pasar en la vida. Te enseña a valorarla, y os dais cuenta de que vuestra vida no tiene sentido si no es con el peque. Mi gran amor cumplió ayer 10 meses, y podría decir que YA se ha soltado y ¡CAMINA! Es tan emocionante ver día a día sus progresos...

Sexy and Mum

5 comentarios:

  1. El reloj biológico es lo que tiene. Hay quien nunca lo escucha y también quien siempre ha querido ser madre, pero un día u otro, tarde o temprano, llega. Lo bueno es que a ti te llegó en edad fértil...

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  2. Me alegro mucho por los progresos de tu pequeño. Te lo mereces todo. Espero que tengas mucha suerte en tus proyectos, que se de buena mano que tienes cosas entre manos.... Un besazo bombon!

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  3. Cuando llega el momento, llega. Lo malo es que a veces es tarde...

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  4. Lo que importa es que tu niño ya está aquí, y te va mostrando el mundo desde otra perspectiva. A disfrutar esta experiencia de vida! Saludos y gracias por pasar por mi blog ;)

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    1. Totalmente de acuerdo... vaya cómo ha cambiado mi forma de ver la vida... ¡Quién me lo iba a decir! Igualmente guapa!

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