martes, 6 de octubre de 2015

Ácido fólico y zinc, ¿para qué sirven?


Planificar cuándo se quiere empezar a buscar un bebé no es ninguna tontería. Entre otras cosas, por la recomendación de tomar ácido fólico (en el caso de las mujeres) o zinc (en el de los hombres).Pero, ¿para qué sirven?, ¿son necesarios?



Con los años he ido sustituyendo las pastillas tradicionales por la medicina natural. El ácido fólico, si bien pertenece al grupo de la vitamina B, se suministra en forma de lo que llamo “pastillas traidicionales” y con receta. Hay muchas marcas. A mí me mandaron Foli-doce. Se toma una pastilla al día, en el desayuno o antes de la comida.


Esta vitamina está presente de forma natural en vegetales de hoja verde, como la col rizada o la espinaca, y en el jugo de la naranja y en los granos enriquecidos, entre otros. Mis niveles de ácido fólico resultaron ser medio-bajos en los análisis debido a mi currriculum de dietas varias y caos alimentario considerable (del que hablaré en otro post).

Es aconsejable tomar ácido fólico antes de saber que estás embarazada por varias razones:

       1. Evita que el bebé se desarrolle con defectos graves, tales como    espina bífida, subdesarrollo del cerebro (anencefalia) o abultamiento del tejido cerebral hacia la piel causado por una abertura anormal del cráneo (encefalocele).
    2. Estos defectos se producen durante los primeros 28 días de embarazo. Es decir, cuando aún no hay confirmación del mismo.

    3. Esta vitamina es crucial en el desarrollo del ADN del bebé, por tanto, en la formación de sus células y tejidos.

En cuanto al zinc, no requiere de receta médica y su toma es poco conocida a la hora de que el hombre “esté buscando un embarazo”. En cambio, el déficit de zinc en el cuerpo es más habitual que el del ácido fólico. Yo aconsejé a mi pareja tomárselo por recomendación de una amiga, además de porque había leído que en el caso de los vegetarianos (lo fue durante 15 años), puede haber carencias de éste. Pero, ¿para qué sirve el zinc?

Este nutriente se encuentra en alimentos como los cereales integrales o las legumbres. En relación con la fertilidad, ayuda a producir espermatozoides sanos, aumentando su cantidad y su capacidad de movimiento y está en relación directa con el equilibrio de ciertas hormonas como la testosterona.

Así que después de nuestro “empastillamiento” conjunto mañanero, sólo queda que el espermatozoide que más se mueva consiga llegar a la meta.

Como dato curioso para finalizar, ¿sabías que el 50% de los embarazos no son planeados?
Si estás en la otra mitad, ya sabes, quita medios para poner remedios desde el primer mes.

Patri, Sexy and Mum



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